Uno llega a creer cualquier cosa que se repite a uno mismo con suficiente frecuencia, ya sea verdadera o falsa. Se trata de dominar el pensamiento en la mente de uno.
No basta con una idea positiva cuando se les da una oportunidad de sobrevivir y prosperar para dominar a todo un ejército de pensamientos negativos.
La voz humana es el instrumento más hermoso de todos, pero también el más difícil de dominar.
Vivimos en una época peligrosa. El ser humano ha aprendido a dominar la naturaleza mucho antes de haber aprendido a dominarse a sí mismo.
La única técnica que merece la pena dominar es la que uno mismo inventa.
¿Quién es libre? El sabio que puede dominar sus pasiones, que no teme a la necesidad, a la muerte ni a las cadenas, que refrena firmemente sus deseos y desprecia los honores del mundo, que confía únicamente en sí mismo y ha pulido y redondeado las aristas de su carácter.
¿Quién es libre? Sólo el que sabe dominar sus pasiones.
Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.
Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.
La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.