La maldición de la romántica es un afán de sueños, una intensidad de la expectativa de que, al final, disminuye la realidad.
Como artistas, nosotros hacemos el trabajo que hacemos. Recibir un premio o no recibir un premio de ninguna manera disminuye el talento o el valor de uno.
Cuando una vida noble ha preparado para la vejez, no se disminuye lo que revela, sino los primeros días de la inmortalidad.
Quien rápidamente pide prestado y disminuye el pago de su crédito no es nada, alguna vez lo gay.
La amistad disminuye cuando hay demasiada felicidad de una parte y demasiada desgracia de la otra.
La falta de generosidad al vencer disminuye el mérito y los frutos de la victoria.
La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.
La costumbre disminuye la admiración, y una novedad moderada suele vencer a la mayor eminencia envejecida.
Meter mucho ruido a propósito de una ofensa recibida no disminuye el dolor, sino que aumenta la vergüenza.
La ausencia disminuye las pequeñas pasiones y aumenta las grandes, igual que el viento apaga las velas y aviva las hogueras.
Quien no añade nada a sus conocimientos, los disminuye.
La talla de las estatuas disminuye al alejarse de ellas; la de los hombres, al acercarse.