La clave de la inmortalidad primero es vivir una vida digna de recordar.
En el teatro o el cine se ve bien 'Yo soy religioso» o «yo soy ateo.' Nunca he visto demasiada discusión de 'Creo que hay un poder más alto, pero estoy indeciso para llegar a él, porque yo no sé si soy digna de su atención.'
Y sin embargo, no demasiado bueno para ser verdad, es una buena noticia, digna de toda aceptación.
Si la naturaleza no fuera hermosa, no valdría la pena conocerla, y si la naturaleza no fuera digna de saber, no valdría la pena vivir.
La honradez es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.
Una revolución no es digna de llamarse así si con todo el poder y los medios que dispone no logra ayudar a la mujer —doble o triplemente esclavizada, como en el pasado— a salir adelante y avanzar en el camino del progreso social e individual.
El único problema filosófico verdaderamente serio es el suicidio. Juzgar si la vida es o no digna de vivir es la respuesta fundamental a la suma de preguntas filosóficas.