Dentro de diez años, me gustaría verme a mí mismo como una marca exitosa, como Jessica Simpson, con niños corriendo por todas partes, un hermoso marido y mi propio reality show.
Ser honrado en un mundo como este equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.
Una síntesis vale por diez análisis.
Diez miradas para ver la belleza que surge entre un sueño y una catástrofe.
Un solo enemigo puede hacer más daño que el bien que se pueden hacer diez amigos juntos.
Por cada hombre libre que cae nacen diez esclavos y el porvenir se ensombrece un poco más.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
Si llego a mi destino ahora mismo, lo aceptaré con alegría, y si no llego hasta que pasen diez millones de años, esperaré alegremente también.
Antes, por cinco marcos, Freud te trataba. Por diez, te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos, Freud permitía que le trataras a él y eso incluía una invitación a comer.
Las preocupaciones acaban por comerse unas a otras, y al cabo de diez años, uno se da cuenta de que sigue viviendo.
Preparar un discurso de diez minutos me cuesta un par de semanas; un discurso de una hora, una semana, y siempre puedo improvisar un discurso de dos horas.
Vale más un testigo de vista que diez de oídas.
Los ejemplos son diez veces más útiles que los preceptos.