Veo artistas aburridos por la luz sin calor, irritados en galerías gigantes, empujando el arte como producto, dejando atrás lo más determinado por lo indeterminado, guiados por voces interiores y sacándonos de un largo túnel hacia una nueva coloración azul.
No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.
No siempre lo posterior a un momento determinado significa progreso.