Los fascistas estadounidenses son los más fácilmente reconocibles por su perversión deliberada de la verdad y la realidad. Sus periódicos y propaganda cultivan cuidadosamente cada fisura de la desunión, cada grieta en el frente común contra el fascismo.
Qué fenómeno tan maravilloso es, cuidadosamente considerado, cuando el ojo humano, esa joya de estructuras orgánicas, concentra su brillo húmedo en otra criatura humana.
Es cierto que la libertad es preciosa, tan preciosa que debe ser cuidadosamente racionalizada.