Estoy jugando con las suposiciones que tenemos en nuestra vida cotidiana: cuando nos tropezamos, somos engañados o nos enteramos de algo, eso hace las cosas más emocionantes. Me estoy divirtiendo con eso, pero hay que manejarlo para que no se vuelva demasiado lindo, eso es lo que trato de lograr.
Eso es lo que pasa con la depresión: un ser humano puede sobrevivir a casi cualquier cosa, siempre y cuando vea el fin a la vista. Pero la depresión es tan insidiosa y cotidiana, que es imposible ver nunca el final. La niebla es como una jaula sin llave.