El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro.
La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.
Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo.
El hábito convierte los placeres suntuosos en necesidades cotidianas.
Cuando al hombre se le pone como medida de todas las cosas, se le convierte en esclavo de su propia finitud.
Nadie puede llegar a la cima solo con talento. Dios da el talento; el trabajo convierte el talento en genio.
Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él.
Convierte tu muro en un peldaño.
El hombre sano no tortura a otros, por lo general es el torturado el que se convierte en torturador.
El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.
Un hombre es la suma de sus desdichas. Se podría creer que la desdicha terminará un día por cansarse, pero entonces es el tiempo el que se convierte en nuestra desdicha.
Todo delito que no se convierte en escándalo no existe para la sociedad.