En la carrera por la calidad no hay línea de meta.
Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.
La civilización es una carrera entre la educación y la catástrofe.
No desprecies el recuerdo del camino recorrido. Eso no retrasa tu carrera, sino que la dirige; quien olvida su punto de partida, fácilmente pierde la meta.
La mejor manera de hacer carrera es transmitir a los demás la impresión de que ayudarlos sería para ellos de gran provecho.