El carácter humano es como una balanza: en un platillo está la mesura y en el otro la audacia. El tímido mesurado y el indiscreto audaz son balanzas con un solo brazo, trastos inútiles.
El dinero es como un brazo o una pierna: o se usa o se pierde.
El brazo del universo moral es largo, pero se dobla hacia la justicia.