Si la sociedad no hubiera sido inventada, el hombre habría seguido siendo una bestia salvaje o, lo que es lo mismo, un santo.
Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.
El hombre solitario es una bestia o un dios.
Suelen decir que el hombre que busca la soledad tiene mucho de dios o de bestia.