He tenido algunas tremendas aventuras, buenas y malas. Es parte de la vida, y una vida no es interesante si no tiene buenas y malas experiencias. Y no sabes lo que es bueno si no has pasado por lo malo.
Las cosas no tienen por qué haber pasado a ser verdad. Los cuentos y aventuras son las verdades en sombra que sufren cuando se convierten en meros hechos, polvo y ceniza, y son olvidados.
¿A quién, entonces, tengo que dedicar mis maravillosas, sorprendentes e interesantes aventuras? ¿A quién me atrevo a revelar mi opinión personal de mis parientes más cercanos? ¿Los pensamientos secretos de mis muy queridos amigos? ¿Mis propias esperanzas, temores, reflexiones y disgustos? ¡Nadie!
En la tierra de la anarquía absoluta no hallaréis aventuras, pero en la de la autoridad, cuantas os plazca.