Hay dos maneras para disciplinar al hombre: con el Gobierno o mediante su propia conciencia. En la historia de la humanidad, cuando el estatismo delirante ha primado frente al liberalismo, hemos podido ver el horror de los regímenes totalitarios estatistas.
El laissez-faire está caducado. Siendo antiindividualista, la concepción fascista se pronuncia por el Estado; y se pronuncia por el individuo en cuanto éste coincide con el Estado, que es conciencia y voluntad del hombre en su existencia histórica. El liberalismo negaba al Estado en interés del individuo particular; el fascismo reafirma al Estado como la verdadera realidad del individuo. Se pronuncia por la única realidad que puede ser una cosa seria, a saber, la libertad del Estado y del individuo en el Estado. Esto, porque para el fascista, todo reside en el Estado, y nada que sea humano o espiritual existe fuera del Estado.
Al que no le gusta la política corre el riesgo de pasar toda su vida entera siendo mandado por aquel al que le gusta la política.
Lo peor del colectivo no es que mienta al individuo sobre sus supuestas "virtudes", sino que estas "virtudes" son tan creíbles que engañan al individuo.
La solución al poder concentrado es otorgarle menos poder al gobierno, no más.
Dale vueltas al comunismo, en todos sentidos, y llegarás al punto que, de grado o por fuerza, el individuo deberá sacrificase a la colectividad o a la democracia comunista. Mientras una sociedad no me permita comer, vestir, morar, difundir mis ideas a mi manera y sin control alguno -a condición de que no domine ni explote a nadie- consideraré su fundamento como autoritario.
Hallado el cadáver congelado de Mario Casas en un rodaje en Siberia. Al parecer iba sin camiseta para dar un "matiz personal" al personaje.
Yo sabía que pertenecía al público y al mundo, no porque tuviese talento o incluso belleza, sino porque nunca había pertenecido a nada ni a nadie más.
Si revelas tus secretos al viento, no culpes al viento por revelarlos a los árboles.
Se parece al juego de alguna forma. Sales una noche a beber y no sabes dónde vas a terminar al día siguiente. Podría salir bien o podría ser desastroso. Es como jugar a los dados.
Me gustan las cosas simples. Me gusta ir al cine y ver películas. Soy un aficionado al cine.
Cuando veo la televisión y me veo a mí mismo, siempre me río. No porque crea que estoy haciendo un mal trabajo, al contrario, me parece tan surrealista pensar cómo una persona puede entretener a tantas personas al mismo tiempo.
Siempre digo: "Yo no creo en Dios, creo en Al Pacino." Y eso es cierto. Si alguna vez recibiera una llamada diciendo: "¿Te gustaría trabajar con Al Pacino?". Me volvería loco.
Voy a trabajar con un director que tenga buen material porque al fin y al cabo, eso es lo que importa.
Toda religión es buena al enseñar al hombre a ser bueno; y no conozco ninguna que le dé instrucciones para ser malo.
Todos queremos progreso, pero si estás en el camino equivocado, el progreso significa hacer media vuelta y caminar de regreso al camino correcto; en ese caso, el hombre que regresa al camino lo más rápido posible es el más progresivo.
Si buscas la verdad, al final podrás encontrar consuelo; si buscas comodidad, no obtendrás ni comodidad ni verdad, solo jabón suave y un deseo de empezar de nuevo, y al final, desesperación.
Yo creo que Dios maneja bien los asuntos y no necesita ningún consejo de mí. Con Dios al mando, creo que todo saldrá bien al final. Entonces, no hay de qué preocuparse.
Yo atribuyo lo poco que sé de mí al no haber sentido vergüenza al pedir información, y mi regla es conversar con todas las personas en los temas que forman sus propias profesiones y ocupaciones particulares.
Sólo una vez conocí la oscuridad y el silencio... mi vida no tenía ni pasado ni futuro... pero una pequeña palabra de los dedos de otra persona cayó en mi mano y se agarró al vacío, y mi corazón dio un vuelco al éxtasis de la vida.
Lo que queremos es ver al niño en búsqueda del conocimiento, no al conocimiento en la búsqueda del niño.
El poder público, ante esta realidad, se cree en el caso de proseguir por el camino de la injerencia y nacionaliza el comercio exterior. Todo aquel que reciba divisas —procedentes, por ejemplo, de una exportación— deberá ceder esas divisas al organismo correspondiente al precio oficialmente fijado.
En el sistema capitalista, los obreros y tecnólogos obedecen al empresario. Bajo el socialismo, obedecen al funcionario socialista.
En la guerra, el fuerte se impone al débil; en los negocios, el fuerte otorga fortaleza al débil.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Todo gobierno es, en su esencia, una conspiración contra el hombre superior: su único objetivo permanente es oprimirlo y malograrlo. Si es aristocrático en organización, entonces busca proteger al hombre que es superior ante la ley contra el hombre que es superior ante los hechos; si es democrático, entonces busca proteger al hombre que es inferior en todo contra ambos. Una de sus funciones primarias es regir a los hombres por la fuerza, para hacerlos tan iguales como sea posible y tan dependientes uno del otro como sea posible, para buscar y combatir la originalidad entre ellos. Todo lo que puede ver en una idea original es un cambio potencial, y por tanto una invasión a sus prerrogativas. El hombre más peligroso para cualquier gobierno es el hombre que tiene la habilidad de pensar las cosas por sí mismo, sin que le importen las supersticiones o tabúes. Casi inevitablemente llega a la conclusión de que el gobierno bajo el cual vive es deshonesto, loco e intolerable, y así, si es un romántico, trata de cambiarlo. E incluso si no lo es, si es muy apto para extender el descontento entre quienes lo son.
Sitúate frente a las tres posturas: el centro se encuentra entre (no frente a) la derecha y la izquierda, y tiene, por ello, algo de ambas; o, mejor aún, pasa de largo, haz como si no existieran, y regresa mental, cultural, espiritual y sentimentalmente a la Edad de Oro, que terminó o, mejor dicho, fue terminándose paso a paso, golpe a golpe, con el nacimiento del monoteísmo, la caída de Pablo, la batalla del Puente Milvio, la destrucción de Eleusis, el estallido de las tres grandes revoluciones (la francesa, la industrial y la bolchevique), la derrota del Sur en la guerra de Secesión de Estados Unidos y la llegada del comodoro Perry al puerto japonés de Urawa. Esas son las nueve mayores catástrofes de la historia universal. Solo falta la décima, que seguramente está al caer.
Pijos, caraduras, gilipollas y gorrones (...) Pijos, porque basta verlos, saber quiénes son sus papis y pasar lista a los enchufes de los que viven. Caraduras, porque jeta de granito hay que tener para asegurar que es la misericordia -solidaridad, la llaman. Jerga progre- lo que los mueve (...) Gilipollas, porque lo es en grado sumo todo el que piense que con unos cuantos camiones cargados de alubias, chocolatinas y preservativos va a sacar de apuros a millones de personas gobernadas por sinvergüenzas" (...) "Tres cuartas partes, como mínimo, del dinero recaudado por las oenegés laicas van a parar al pozo de los gastos de gestión y al sumidero de la corrupción (...) ¿Es que no hay aquí pobres sin intermediarios a la vuelta de cualquier esquina?
Esto pasa a ser que el poder de la risa y el amor vence al poder del miedo en cada momento. ¿Sabes?, odio sonar cursi al respecto, pero es la verdad, y creo que eso es de lo que trata esta película.
Es fácil engañar a la vista, pero es difícil de engañar al corazón.