Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse.
Cada uno de nosotros tiene un día, más o menos triste, más o menos lejano, en que, por fin, debe aceptar que es un hombre.
No hay cosa más fácil que dar consejo ni más difícil que saberlo aceptar.
Aceptar la injusticia no es una virtud, sino todo lo contrario.
Hay que aceptar a las personas como son, no existen otras.
Aceptar un favor de un amigo es hacerle otro.