Voltaire y Chesterton, aunque de contextos culturales diferentes, comparten una profunda reflexión sobre la naturaleza humana y los males de la sociedad. Voltaire, con su aguda ironía, sugiere que el amor y la instrucción son productos de una interacción entre la naturaleza y la imaginación, destacando la fragilidad de la fortuna y el arrepentimiento. En contraste, Chesterton aborda la madurez y el divorcio desde una perspectiva crítica, enfocándose en el individuo como espectador y la revelación del ser interno a través de los disfraces. Ambos autores critican las estructuras sociales y abogan por un entendimiento más profundo de la condición humana, aunque sus enfoques varían, uno más sarcástico y el otro más filosófico.
Voltaire
Escritor de Francia (1694–1778)
Voltaire, de nombre real François Marie Arouet, fue también un historiador, filósofo y abogado. Figura como la mayor figura del movimiento de la Ilustración, donde se enfatizaba a la razón humana y la ciencia por encima de todo. Fue elegido miembro de la Academia Francesa en 1746, reconociendo, así, sus capacidades literarias. Son conocidas sus discrepancias ideológicas sobre la guerra con su compatriota Montesquieu. También encuentra una buena representación de su moral con los escritos del filósofo inglés y artífice del liberalismo John Locke.
Frases de Voltaire
Todos vamos por mal camino, pero los menos imprudentes son los que se arrepienten primero.
El amor es una lona equipada por la naturaleza y bordada por la imaginación.
La instrucción que se encuentra en los libros es como el fuego. La traen de nuestros vecinos, la encienden en casa, la comunican a los demás, y se convierte en propiedad de todos.
Para conseguir la más pequeña fortuna, vale más decir cuatro palabras a la querida de un rey que escribir cien volúmenes.
Los males llegan volando y se alejan cojeando.
El amor propio, al igual que el mecanismo de reproducción del género humano, es necesario, nos causa placer y debemos ocultarlo.
El mundo me da vergüenza, y no puedo imaginar que exista este reloj y no tenga un relojero.
¡Cuán querida es de todos los corazones buenos su tierra natal!
De hecho, la historia no es más que un cuadro de crímenes y desgracias.
Las mujeres son como las veletas: sólo se quedan quietas cuando se oxidan.
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Gilbert Keith Chesterton
Escritor de Inglaterra (1874–1936)
Frases de Gilbert Keith Chesterton
El divorcio es, en el mejor de los casos, un fracaso, y nos interesa mucho más buscar la causa que corregir sus defectos.
La madurez hace al hombre más espectador que creador de la vida social.
El hombre que tiene fe debe estar preparado, no solo para ser mártir, sino también para ser un loco.
A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino que los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro.
En la tierra de la anarquía absoluta no hallaréis aventuras, pero en la de la autoridad, cuantas os plazca.
Es difícil definir la lealtad, pero quizás nos acerquemos a ella si la llamamos el sentimiento que nos guía ante una obligación no definida.
He conocido muchos matrimonios felices, pero ninguno compatible. La mayor parte del matrimonio consiste en luchar durante el momento en que la incompatibilidad se hace evidente y sobrevivirlo.
El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo.
El juego de ponerse límites a sí mismo es uno de los placeres secretos de la vida.
La afirmación de que los mansos poseerán la tierra está muy lejos de ser una afirmación mansa.
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