Oscar Wilde y William Butler Yeats, aunque de diferentes contextos literarios, comparten una profunda reflexión sobre la transitoriedad de la vida y las relaciones humanas. Wilde, con su aguda ironía, aborda el amor como un juego de ilusiones donde el autoengaño es la norma. Su perspectiva resuena con una crítica a la superficialidad de las emociones, sugiriendo que la felicidad puede ser un engaño. Por otro lado, Yeats, a través de su poesía lírica, evoca la belleza fugaz de la inocencia y el paso del tiempo, recordándonos que lo hermoso se aleja inevitablemente. Ambos autores invitan a sus lectores a contemplar la complejidad de la existencia, donde el amor y la belleza son efímeros, instando a una reflexión más profunda sobre el significado de la vida y la memoria.
Oscar Wilde
Poeta de Inglaterra (1854–1900)
Oscar Wilde fue, además, dramaturgo y escritor. Se le considera uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano. Wilde fue una persona célebre en esa época debido a su gran y aguzado ingenio. Hoy en día, es recordado por sus epigramas, obras de teatro y la tragedia de su encarcelamiento, seguida de su temprana muerte.
Frases de Oscar Wilde
Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer, siempre y cuando él no la ama.
Si hubiera menos simpatía en el mundo, habría menos problemas en el mundo.
Estoy convencido de que en un principio Dios hizo un mundo distinto para cada hombre, y que es en ese mundo, que está dentro de nosotros mismos, donde deberíamos intentar vivir.
Cuando se está enamorado, comienza uno por engañarse a sí mismo y acaba por engañar a los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela.
Me he dedicado a investigar la vida y no sé por qué ni para qué existe.
La imaginación imita. Es el espíritu crítico el que crea.
El cinismo consiste en ver las cosas como realmente son, y no como se quiere que sean.
El hombre es un animal racional que siempre pierde los estribos cuando es llamado a actuar de acuerdo con los dictados de la razón.
Lo peor es un enemigo tonto. Un enemigo inteligente, si también lo somos, no deja de apreciarnos por ello y combatirá siempre con nobleza contra nosotros.
Parecer discreto vale tanto como entender una cosa, y es mucho más fácil.
Ver todas las frases de Oscar Wilde →
William Butler Yeats
Poeta de Irlanda (1865–1939)
William Butler Yeats fue, además de poeta, un dramaturgo. Sus poesías estaban envueltas de un aire de misticismo elevado. Yeats fue uno de los más representativos irlandeses del renacimiento. Además, fundó el Abbey Theatre. Hizo de senador y ganó el Premio Nobel de Literatura en 1923 por sus profundas poesías. Su poesía, a pesar de su espíritu innovador, generalmente se caracterizó por su cuidado formal, el simbolismo y ciertos toques que anticipan el surrealismo. Yeats consiguió liberar a la poesía irlandesa de la esclavitud a los moldes, géneros y temas de la poesía británica; rompió con la tradición de la poesía victoriana adscribiéndose al simbolismo y profundizó en él en busca de los arquetipos junguianos que subyacen en todas las culturas.
Frases de William Butler Yeats
Tú que me juzgas, no juzgues solo este libro o aquel, ven a este lugar sagrado donde cuelgan los retratos de mis amigos y míralos; rastrea la historia de Irlanda en sus líneas; piensa en la gloria del hombre, que empieza y termina en sus amigos.
Cuando eres viejo y gris y soñoliento, y cabeceando junto al fuego, toma este libro y léelo lentamente, sueña con la suave mirada que había en tus ojos una vez, y con tus sombras profundas.
Escuché a los viejos, hombres mayores, decir: 'Todo eso que es hermoso se aleja, como las aguas.'
Pisa suavemente, pues pisas mis sueños.
La inocencia y la belleza no tienen enemigo más que el tiempo.
La inocencia y la belleza no tienen enemigo, excepto el tiempo.
Aquellos con quienes lucho yo no odio, los que guardo yo no amo.
Las creaciones de un gran escritor no son más que los estados de ánimo y las pasiones de su propio corazón, apellidos dados y nombres de pila, y se envían a caminar por la tierra.
La educación no es llenar un cubo, sino encender un fuego.
Pero ¿hubo alguna vez algún perro que elogió sus pulgas?
Ver todas las frases de William Butler Yeats →