Oscar Wilde y François de La Rochefoucauld, aunque pertenecen a épocas y estilos distintos, comparten una profunda exploración de la naturaleza humana y sus complejidades. Wilde, con su aguda ironía y enfoque en el arte, sugiere que la vida es un escenario donde las apariencias son esenciales y el autoconocimiento puede ser superficial. Por otro lado, La Rochefoucauld, con su estilo aforístico, se centra en los defectos y las hipocresías de la humanidad, revelando la fragilidad de las relaciones y la ambivalencia de los sentimientos. Ambos autores destacan la dualidad del ser humano: Wilde enfatiza el juego del ego y el arte, mientras que La Rochefoucauld desentraña las motivaciones ocultas detrás de las acciones. Juntos, ofrecen una visión penetrante de la complejidad del deseo y la percepción.
Oscar Wilde
Poeta de Inglaterra (1854–1900)
Oscar Wilde fue, además, dramaturgo y escritor. Se le considera uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano. Wilde fue una persona célebre en esa época debido a su gran y aguzado ingenio. Hoy en día, es recordado por sus epigramas, obras de teatro y la tragedia de su encarcelamiento, seguida de su temprana muerte.
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François de La Rochefoucauld
Escritor de Francia (1613–1680)
François de La Rochefoucauld, nacido como Francisco VI, duque de La Rochefoucauld. Fue, además de escritor, un aristócrata y militar. Conocido por sus Máximas. Como la mayor parte de sus contemporáneos, él consideraba la política como un juego de ajedrez. Denuncia interminable de todas las apariencias de virtud, las Máximas anunciaban el fin del ideal del héroe corneliano.
Se sucedieron varias ediciones antes y después de la muerte del autor, si bien la edición definitiva con setecientas máximas, no apareció hasta 1817.
Mantuvo un círculo de amigos fervientes tanto en los salones como en la corte, fue reconocido como un moralista y escritor de gran valía, claro y conciso, perfecto conocedor de la aristocracia francesa del siglo XVII. Murió de gota; su hijo, el Príncipe de Marcillac, al que cedió, poco antes de su muerte, todos sus títulos y honores, gozó de una posición superior en la Corte.
Frases de François de La Rochefoucauld
A medida que uno envejece, se vuelve más sabio y también más alocado.
La gratitud no es más que la esperanza secreta de recibir nuevos favores.
Si no tuviéramos defectos, no deberíamos tomar tanto placer en darnos cuenta de los defectos de los demás.
Aunque los hombres son aptos para halagar y exaltar a sí mismos con sus grandes logros, sin embargo, éstos son, en verdad, muy a menudo, debido no tanto al diseño como oportunidad.
No hay disfraz que pueda ocultar por mucho tiempo el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.
La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud.
Uno perdona a la medida en que uno ama.
La mente no puede jugar siempre el papel del corazón.
El orgullo, que nos inspira tanta envidia, a menudo nos sirve también para moderarla.
La palabra virtud es tan útil para el interés propio como los vicios.
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