Oscar Wilde y Francis Bacon, aunque separados por épocas y géneros, comparten una profunda reflexión sobre la naturaleza humana y la importancia de la acción en la vida. Wilde, con su aguda crítica a la vulgaridad del realismo y su preferencia por las personas sobre los principios, explora la complejidad de las relaciones humanas y la subjetividad del amor. Por otro lado, Bacon, el padre del empirismo, enfatiza que la vida se define por la acción y la búsqueda del conocimiento práctico, sugiriendo que la inacción es un signo de necedad. Mientras Wilde se centra en la estética y la moralidad de las interacciones humanas, Bacon aboga por una aproximación más utilitaria y experimental, resaltando las imperfecciones inherentes a la innovación y el descubrimiento. Ambos autores, sin embargo, nos invitan a contemplar la esencia de la experiencia humana en contextos muy distintos.
Oscar Wilde
Poeta de Inglaterra (1854–1900)
Oscar Wilde fue, además, dramaturgo y escritor. Se le considera uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano. Wilde fue una persona célebre en esa época debido a su gran y aguzado ingenio. Hoy en día, es recordado por sus epigramas, obras de teatro y la tragedia de su encarcelamiento, seguida de su temprana muerte.
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Francis Bacon
Filósofo de Inglaterra (1561–1626)
Francis Bacon , primer barón Verulam, vizconde de Saint Albans y canciller de Inglaterra, fue un célebre filósofo, político, abogado y escritor.
Considerado uno de los padres del empirismo, sus obras y pensamientos ejercieron una influencia decisiva en el desarrollo del método científico.
Frases de Francis Bacon
La gran finalidad de la vida no es el conocimiento sino la acción.
Son descubridores enfermos que piensan que no hay tierra, cuando no se puede ver más que mar.
Las alegrías de los padres son secretas, por lo que se afligen y temen.
Así como los seres vivos nacen deformes, también lo son todas las innovaciones, que son nacimientos de tiempo.
El silencio es la virtud de los necios.
Pero los hombres deben saber que en este teatro de la vida, que está reservado solo para Dios y los ángeles, ellos son los espectadores.
La venganza es una especie de justicia salvaje, que cuanto más corre la naturaleza de un hombre hacia la ley, más debe llevarla a cabo.
Pequeñas cantidades de filosofía nos llevan al ateísmo, pero cantidades mayores nos traen de vuelta a Dios.
Así como los seres vivos nacen deformes, también lo son todas las innovaciones, que son nacimientos de tiempo.
Observaciones de la naturaleza perfecta y se perfeccionan aún por la experiencia.
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