George Bernard Shaw y Bertrand Russell, aunque proceden de contextos diferentes, comparten una aguda crítica de la naturaleza humana y las estructuras sociales. Shaw, a través de su ingenio mordaz, cuestiona conceptos como el patriotismo y el amor, sugiriendo que las convenciones sociales son a menudo absurdas y engañosas. Su humor revela la hipocresía y la inconstancia en las relaciones. Por otro lado, Russell, con un enfoque más filosófico y matemático, explora la falta de sinceridad en las relaciones personales y la tiranía del capitalismo. Ambos autores abogan por una comprensión más profunda de la experiencia humana, destacando que la ignorancia y el conformismo son obstáculos en la búsqueda de la verdad y la libertad. Así, sus obras invitan a la reflexión sobre cómo la sociedad moldea nuestras percepciones y comportamientos.
George Bernard Shaw
Escritor de Irlanda (1856–1950)
George Bernard Shaw fue, además de escritor, un crítico y activista político. También escribía obras de teatro. Ganó el Premio Nobel de literatura en el año 1925 y del Óscar en el año 1938. Escribía multitud de libros; ya fueran novelas, ensayos, obras de teatro de drama, etc... Fue un autor polifacético y con un sentido muy agudo del humor. Shaw se preocupó por las incoherencias en la escritura de la lengua inglesa, a tal grado de que en su testamento destinó una parte de sus bienes a la creación de un nuevo alfabeto fonético para el inglés. Shaw se convirtió en la primera persona en haber ganado durante su vida un Nobel (literatura) y un Oscar (en la categoría de mejor guion, por Pigmalión), en 1938.
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Bertrand Russell
Filósofo de Inglaterra (1872–1970)
Bertrand Arthur William Russell, 3.º conde de Russell, OM, MRS fue un filósofo, matemático, lógico y escritor británico ganador del Premio Nobel de Literatura y conocido por su influencia en la filosofía analítica, sus trabajos matemáticos y su activismo social. Contrajo matrimonio cuatro veces y tuvo tres hijos.
Frases de Bertrand Russell
Amo las matemáticas porque no son humanas y no tienen nada especial que ver con el planeta o con todo el universo accidental — porque, como el Dios de Spinoza, que no nos va a amar a su vez.
Los defensores del capitalismo son muy propensos a atraer los sagrados principios de la libertad, que se materializan en una máxima: La suerte no debe estar sujeta a la tiranía sobre los desafortunados.
Los hombres que no están contentos, como los hombres que duermen mal, siempre están orgullosos de ello.
Las matemáticas pueden ser definidas como el tema en el que nunca se sabe lo que estamos hablando, ni si lo que decimos es cierto.
El sentido del deber es útil en el trabajo, pero ofensivo en las relaciones personales. La gente desea ser amado, no hay que soportar con resignación paciente.
Es posible que la humanidad esté en el umbral de una edad de oro, pero, de ser así, primero será necesario matar al dragón que custodia la puerta, y ese dragón es la religión.
El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación.
Me opongo a toda superstición, sea musulmana, cristiana, judía o budista.
La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable.
El secreto de la felicidad es aceptar que el mundo es horrible.
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